Como año tras año, sucesiva y progresivamente, despedimos otros 365 días de enseñanzas, momentos, personas, canciones, lugares, lágrimas y sueños. Estrellas fugaces. Un año más de brillo, recuerdos inolvidables. Si me expreso con total sinceridad debo decir que, es uno de los años que más me cuesta dejar atrás y despedir. Cabría decir que es una de las primera veces que esto me sucede. El 2015 no lo meto en el saco de la indiferencia, tampoco en el de felicidad o tristeza, pero sí lo metería en el de la enseñanza o, hay una palabra que lo define perfectamente... abrumador. Siempre defino las cosas que más me han hecho sentir con esa palabra, porque por más que la digamos, nunca sabremos explicar exactamente hasta que punto de infinidad nos abruma. Abrumar es quedarte sin respiración en un momento en el que te sorprenden. Siempre viene relacionado con lo que no conseguimos explicar. Creo que ha sido un año de vivencias, de lloros y risas, y de dejarse llevar. Dejarse llevar por la corriente, dejando que te sorprendiera.. Que te sorprendieran personas, momentos, risas, sonrisas.. Pequeños detalles. Canciones que siempre te llevaran al mismo momento y a la misma persona, en ese mismo año. (porque ¿quién sabe si habrá más años para memorar con ella?) Situaciones incontroladas, de tristeza o de felicidad. Sentimientos aflorados, catados por primera vez y profundos como un pozo sin fondo. Un año de probar cosas nuevas, de lanzarte a la aventura sin saber que habrá después porque si no sabemos cual es el destino, no nos tiene que importar el horizonte. Personas que crearon momentos inolvidables y se fueron, otras que los crearon y se quedaron para seguir abranzándonos año tras año, y otras que los realizaron haciéndolos posibles, compartiéndolos y después se marcharon sin terminar de marchase. Aquellas personas que por muy lejos que se vayan.. siempre nos recordaremos. No hay nada más grande que eso.
El 2015 (y cuando hablo del año, hablo de todos los momentos que con el conlleva) me ha enseñado muchas cosas y es uno de los que más gratamente recordaré, por todo lo vivido y por empezar a hacer la persona que seré año tras año. Gracias a todo aquello que ha sucedido y no se ha esfumado de un plumazo, sino que se ha interiorizado formando parte de mi.
Porque tal y como he dicho antes, ha sido un año de dejarse llevar por la corriente, de sorprenderme.. y os aseguro que el 2016 voy a hacer que me sorprenda.
Gracias a todos por tanto. Por un 2015, que solo son cifras, pero son momentos. Y son personas. Todo aquello que forma parte de mi.
Por un 2016 lleno de pequeños detalles, y cuanto más pequeños mejor, porque es donde estarán las grandes cosas.