Todo el mundo habla de tu primer paso, de tus primeras palabras, de tus primeras fotos.. pero nadie habla de la primera vez que te rompen el corazón.
Nadie escribe un libro hablando sobre tu primer vacio incontrolado, o tu primera llorera a un punto infinito, de tu primer aprendizaje a llenar ese hueco.
Una guía, paso a paso, de instrucciones y todos los tornillos. Que no falte ni uno.
Los ingredientes, al horno y.. ¡Clin! Listo. Dejar enfriarse y a servir. Te lo comes con patatas.
Una única enfermedad y un único remedio: tú.
Te lo estampan en la cara, así como si nada, la única solución: tiempo.
'Date tiempo, que todo pasa' y se ríen como si nada recordando la primera vez que les rompieron el corazón, pero no vale hablar sin sentirlo en las entrañas.
Que malo es acostumbrarse a alguien, algo, rutina.. Ojos, boca, nariz, oidos, latidos.. Que malo. Por que una vez que te lo arrebatan, dejan un vacio (im)posible de llenar en tu corazón.
Pero no os confundais, que no os engañen, claro que es posible pero, quién en ese punto del tunel hace caso a la pequeña luz del final.. Solo tienes que correr. Correr con el tiempo de la mano y decir 'por mis cojones'. Por que para mi, no hay dos tipos de personas en este caso, solo hay una diferencia clara de tiempo entre la que consigue superarlo antes y quien después. Pero todas llegan al final.. Todas. Porque una vez que lo cruzamos: andamos, corremos, volamos, quemamos.. Luchamos. Luchas y te das cuenta que nadie es tan importante como para poder irse y dejar un vacio tan grande en tu interior. Nadie. Pero eh, quiere. Quiere y ama hasta que te quiten la piel, hasta que no puedas más y tén ganas porque, en serio las vistas son preciosas. Y todas mis raices, todo lo que soy hoy en día lo forman mis primeras decisiones, las que tomo y las que tomaré, mi primer amor y mi primer corazón roto, todos los amores que vendrán y el único que llegue, personas y sentimientos... Y me llene yo toda y plenamente. Esas son mis raíces, las que llevo trás la piel y las que cargo día a día.