Somos sin querer ser, y sentimos sin querer sentir. Nos dejamos atrapar por esas seductoras garras, que lo único que hacen al fin y al cabo es ahogarte cada vez más. Te lo pintan todo de una manera que no era ni la mitad de brillante de lo que esperabas. Te dejas engañar y caes, como una tonta que cayó en el pozo.. en el del amor. Te has dejado llevar por las masas y la fama, y no te has dado cuenta que el pozo llevaba un fin visible. Ni te parastes a mirar, ilusa. Ahora te arrepientes y piensas "de los errores se aprende, seré más precavida" pero ese 'ser más precavida' llevaba consigo algo de desconfianza e inseguridad, y por supuesto unos frenos bien echados. Quien sabe si todo lo siguiente estaría afectado por eso.. O es que "no era tu principe azul"... Madre mia.
Está dejando de creer en muchas cosas que antes le daban esperanza, la cual es el timón de nuestra vida y nuestro salvavidas de emergencia. Está dejando que todo caiga con él, y no te das ni cuenta. Con él, y con el anterior y el anterior a ese... Y vendrán más, que no se escaparan de esa red. Todo cambio es bueno, ¿no?
Pero, en seguida te paras a pensar y dices, no cambiaría esos meses de felicidad por arreglar estos de dolor.
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