viernes, 1 de agosto de 2014

No bajes el volumen de la televisión. El silencio me corroe por dentro, escucho todo lo que dice mi cabeza y mi roto corazón. Las noches de precipicios me dejaron rota, rota como un pañuelo. Parece que me guste la velocidad, esto de no tener frenos o alguien que me diga 'para, no sabes volar.. No te puedes volver a enamorar'.
-Ya no puedo más- dice este dolido corazón. 
-Intentémoslo de nuevo- suplica esta mente loca de atar. 
Y tú querías ordenar este desorden de mente y corazón.. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario