No me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el Sol engullirá la única Tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Rechazaste ser la flor para mi vida por ser solo un pétalo en la de aquel tipo.
Levántate de donde estés. Deja de hacer lo que hagas. No digas ni una palabra más. Ve a tu habitación. Cierra la puerta. Pon música, tu música favorita, esa que tiene un mensaje precioso o una melodía perfecta. Cierra los ojos. Túmbate en la cama. Respira profundamente. Suelta el aire. Siente cada una de las notas. Deja que su sonido te transporte a otro mundo, el mundo de las cosas que no dices pero sientes. Hay dolor, tal vez demasiado, olvídate de él. Hay lágrimas, la mayoría derramadas por nada o por alguien que no se las merecía, ignóralas. Hay una tristeza muy profunda producida por una gran pérdida, ni te pares a pensar en eso. ¿Ves? Allí al fondo, una pequeña cajita. Brilla, es muy especial, está casi escondida en lo más profundo de ti. Acércate a ella, no dejes que se aleje de tu vista ni un momento. Céntrate en ir a por ella. Cógela, con cuidado, es frágil. Ábrela. Ahí la tienes, ahí tienes la felicidad que tanto esperabas. Esa felicidad que se encuentra dentro de ti y que solo tienes que saber encontrar. Esa felicidad pura que se volverá a esconder en su pequeña cajita en un rincón olvidado en cuanto algo la asuste, pero que te dará fuerzas para seguir adelante durante mucho tiempo.
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