jueves, 16 de enero de 2014

Cada momento que estaba con ella. Cada poro desprendia amor. Podía hacer volar hasta a la persona más pesimista de todas. Sus ojos dejaban entrever una luz que no se ve en todas las personas. Una luz mágica. Una luz que te hace viajar a tus tiempos más felices. Te pierdes en ese océano , donde no hay oleaje ninguno y el mar está en calma. Igual que su alma. Su piel suave y su respiración continua. Está tranquila , igual que un día soleado paseando por el campo , mientras el sol te da en la cara. Uno de esos días en que nadie puede estropearlo. Un día feliz.
Cada momento perfecto. O mejor dicho , hace que sea perfecto. Hace que cada sentimiento renazca , y afloren los problemas. Dejándolos salir. Y olvidando todo lo malo. Solo puedes pensar , que hay cosas buenas en esta vida. Deja que su sonrisa te llene, te haga estar plena y llena. Tranquila. Todo ha pasado ya. Ahora solo vive el momento y no pienses en lo que puede llegar después. El `después´ es pasado. Vive el presente. Y deja que todo lo que puedes sentir ahora , te llene y te deje nuevo. Como una tormenta que llega y arrasa. Y al finalizar, deja una calma inigualable. Porque después de cada cosa mala que te pase, siempre te pasará algo bueno. Algo de lo que te alegres , y puedas ser feliz.
Y entonces en esos momentos irrepetibles , que te hacen llegar a ser una persona nueva. Una persona sin problemas. Una persona que ha empezado de cero , para alejar lo malo de ella ; entonces te das cuenta de que , los momentos no son perfectos. Sino la persona que hace que sean perfectos.

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