domingo, 8 de marzo de 2015

Y entonces ocurre. Se juntan dos polos idénticos, que en realidad no lo somos pero solo los opuestos se atraen ¿no? Es una rareza, así como una imposibilidad que ocurra, pero quién dice que nosotros no podemos formar ese accidente de polos. 
Dos almas en pena, vagabundas de un poco de amor. Pobres de cariño y a falta de besos. Se encontraron de la nada. Ella solo quería algunos abrazos que le recolocasen todo lo que el anterior huracán había dejado destrozado. Volver a ser la misma. Volver a confiar. Él quería alguien con alas que le hiciese volar, nada más sonreir y que le saliese su sonrisa de tonto. Volverse loco por verla volverse loca. 
Y que no se escapase ni un ápice de su risa, por si alguien espabilado la escuchase y se prendase, y le calase hasta los huesos como a él. Y le llegase hasta el alma, por que si hay algo más peligroso que el fuego, es el agua que se cuela por todos los recovecos que encuentra y arrasa y arrastra con todo lo que pilla. Y fíjate si arrasa, que ella con tan solo ser agua le dejo tiritando trás la tormenta la cual le dejo ver el arcoiris. Cúmulo de colores pero que no es nada comparado con el color de tus ojos, el cual no esta en el y por ello ya no tiene la misma belleza ni me importa encontrar su final para ver si hay o no un elfo con un saco de monedas de oro. Ni le parece tan bonito como lo era ella. 
Y entonces ocurre, te pasas cada momento con ella mirándola.. Que sí, que claro que tiene defectos pero son los más bonitos que he visto nunca; y  solo, lo única que necesitas en ese instante con ella es tiempo, toda tu vida a ser posible. 

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