martes, 13 de mayo de 2014

Mariposas. Sí, creo que es la definición correcta para definir lo que siento cuando me miras. Esas pequeñas mariposas en el estomago. Reviven cada vez que observas a esta marioneta sin vida. Cogen vuelo y suben por esa pequeña caja. Revolotean. Por el contrario, cuando dejas de hacerlo, se apagan. Disminuyen el vuelo, dejan su color a un lado. ¿Te sientes vacia, pequeña marioneta? Se da cuenta de que su vuelo, levanta en ella la fuerza para librarse de esas malditas cuerdas que la llevan oprimida. Si dejan de volar, si tu no estas ahí para hacerlas levantar ¿qué va a hacer la marioneta sin vida? Solo necesito un pequeño empujon. Que le hagan hablar. Que le hagan moverse. Volver a la vida. Revivir. Pero el único que lo consigue es él, pero no se termina de percatar. 
Pobre marioneta sin vida. 

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