domingo, 4 de enero de 2015

Pero que os voy a enseñar yo, si soy un barco perdido en medio del océano.
Hueso partido en dos, de esos que ya no sirven para nada y que a todo el mundo pesa. Una vela hizada en pleno mar, un ancla hundiendose en lo más remoto de tu alma. 
Pero y qué, si soy capaz de clavar una estaca en donde se suponía que debía encontrar un corazón dispuesto a amarme. Y qué, si en verdad, lo único que he estado buscando siempre, es perderme entre tus ventrículos para así nunca encontrarme en el medio de tu corazón. 
Dispuesta ahogarme cual ancla, me dispongo a clavarme donde caiga, sin más demora. Puedo arrastrar trás de mi tu ropa, tu vida, tu alma o tu amor más profundo, pero nada es mucho. Nada es demasiado para lo que podría yo hacer sin tener que escribir estas lineas, deslizandome en cada coma, muriendo en cada punto.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario