jueves, 22 de enero de 2015

Seré espada, escudo o tu mejor armadura. Te daré una y mil estrellas, para que no te sientas solo en las noches frias. Te curaré las heridas con saliba, aún cuando ya no pueda respirar más, y en mi última vocanada de aire te diré que fuistes único, el último. Aquella sonrisa que lo decía todo pero que a la vez no dejaba entrever nada. Un brillo el la mirada que dejaría mal a cualquier reflejo de la luna, a cualquier mirada directa al sol. No es fácil aguantar a una persona como yo, que un día esta arriba pero otro  abajo. Subirme los ánimos cada vez que me ve triste, o darme la razón cuando "la tengo". 
Una mano que encaja perfecta en mi pómulo derecho, y unos labios que forman la última pieza del puzzle. Aquí, pegados a los mios.  

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