viernes, 9 de enero de 2015

Una vez lo llamé motivos, ahora sé que era miedo. Las personas más valientes, son las que se atreven a enamorarse. Arriesgarse a tirarse al vacío, aún sabiendo que el paracaidas se puede o no abrir. Depender de una persona, de una mínima cuerda capaz de romperse en cualquier instante. Nadie te dice que habrá debajo, una red y salvarte; o morir en el intento. La frase de los valientes.  Siempre lo dijeron, amar es sufrir. Y sufrir, casi siempre es por amor. 
Pero, qué es sino el amor. Una contínua eutopia en donde, puedes saber donde está el principio pero no donde el final y su despedida. Una contínua lucha entre él o ella, cabeza-corazón, polos totalmente opuestos pero atraidos como si nada. 
No por más veces que te acerces al vacío vas a saber la verdad. Nunca lo sabremos con certeza. Habrá momentos en los que te romperás por completo, que te volverá a costar confiar; pero cuantas más caidas, más errores y 'más sabio se hace el pensador'. Pero llegará algun viaje hacia el abismo que sea placentero e intenso, y ya se terminaron todos tus saltos suicidas. 

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