lunes, 14 de abril de 2014

Como el ciego que le tiene miedo a la oscuridad. Como el pez que teme al agua. Como un pequeño  recién nacido que no deja de llorar. Como el sordo que teme al silencio o el mudo que teme al callar. Como yo, que temo al olvido. A olvidarme de todo lo que amo. A olvidarme de mis metas, de mis guerras vencidas o mis caidas. De la gente que me ayudo. Olvidarme de los momentos. Olvidarme de las personas que intentaron herirme. Olvidarme de mi constante lucha por sobrevivir. De las pequeñas cosas que me mantienen en pie. De los besos, abrazos y lloros de mi vida. De los reencuentros y despedidas que tanto sufrí. Olvidar el "porqué" de todo este sacrificio que, solo encontrará el fin con la muerte, donde encontraremos paz y recompensa por toda la lucha, por dejarnos la piel. Yo, que temo al olvido y los efectos colaterales que conlleva.

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